
-¿Escuchaste? Ya reanudaron los trenes hacia Podlugovi!
-Lo se...
-¿Y por qué no te alegras?
-Porque ya no hay Podlugovi
Ideas, observaciones, reflexiones, cuentos, poemas, estallidos, criticas, informaciones

K. de Barratt
Y así fue que terminé en el bar,
En busca de la nada,
Tan parecida a la muerte que
Se cuelga a mi alma miedosa,
Cobarde, incapaz de dar el último salto.
El telegrama seguía en mi mano,
Ahora parte de mi piel,
Las palabras tatuadas en mi mente,
Esculpidas con cincel de fuego.
El ha muerto y sin embargo, yo aun respiro.
Qué extraño.
Que increíblemente extraordinaria es la terquedad
De algunos órganos humanos,
Como los pulmones, chupando indiferentes el aire
Rancio y gris a mi alrededor.
O el corazón.
Maldito traidor, egoísta,
Demasiado ocupado en irrigar sangre por mi cuerpo
Para hacer lo esperado y dejar de latir.
Así que sigo aquí,
Ocupando mi espacio designado.
El ha muerto y el mundo gira; el humo aun
Escapa de cigarrillos medio mordidos, medio besados,
Que desafían la gravedad sobre labios medio
Húmedos, medio amargados. Enamorados, quizás.
La novela humana continua, impávida ante su ausencia,
Ahora sí eterna.
Paco alza la mirada, curioso. Y casi se me escapa;
Casi le grito que él ha muerto, que no está, que sus restos
Se han perdido en algún lugar del frente. Pero hay guerra.
Y Paco esta cansado.
De esperanzas huecas y vidas truncadas y ya otra
Ha pintado de lagrimas la barra que él tendrá que limpiar.
Pacientemente. Me ofrece una copa de vino. Tinto y cálido.
Cómo la sangre. Cómo los besos en noches de despedidas.
La tomo lentamente. Mañana habrá otro día. Y luego otro. Y el siguiente.
El ha muerto y alguien ríe al otro lado del bar.
En otros tiempos su vacío habría creado aspavientos.
Pero donde hay guerras, hay viudas.
Regresos que no se dan.
Historias que jamás terminan.
El ha muerto. Y el mundo gira.
"Las violaron una y otra vez, noche y día, hasta cansarse. Mataron a sus maridos hijos y hermanos, delante de sus ojos.
De todas las atrocidades que la gente de ambos lados cometen durante una guerra, una de las que más me ha impresionado fue la de los campos de violación durante la guerra de Bosnia Herzegovina. Mujeres fueron apresadas y violadas repetidamente hasta quedar embarazadas y luego echadas a la calle. ¿La intención? Destruir la pureza étnica de la victima con un hijo de sangre mestiza. Cómo si estuvieran cruzando perros con gatos y tanto la victima y el victimario no pertenecieran a la misma especie. La primera vez que leí esta noticia, trabajaba de traductora para una casa editorial de revistas y libros y mi misión era pasar tan terrible historia al castellano. Por supuesto que lloré. Pero desde entonces no me he dejado de preguntar, ¿qué pasa en la mente de las personas cuando cometen crímenes cómo este? ¿Por qué el violador no ve en la mujer violada y herida a su madre, esposa o hija? ¿Por qué le es indiferente la suerte de su propia prole? Aún no tengo una respuesta satisfactoria pero si algunas sospechas que trataré pronto. Mientras tanto, quiero compartir con ustedes el poema que en ese entonces me inspiró el dolor de mis hermanas.
No Fueron los Vampiros
K. de Barratt
No fueron los vampiros, María,
Los que hicieron nidos sobre tu vientre,
Ni los que empañaron tu mirada
Con manchas de inquina, ensuciándote
Con su siemente, su rabia y destrucción.
No fueron los vampiros
Los que te hicieron cuna
A fuerzas de palizas,
Rompiéndote el cuerpo con hijos
Renegados desde la concepción.
No fue Drácula.
Ni la bruja malvada al otro lado del puente.
Fueron los engendros del odio y la sangre,
Los hijos del Adolfo que por ti, María,
cantando por la calle, una vez más, vienen.