"Las violaron una y otra vez, noche y día, hasta cansarse. Mataron a sus maridos hijos y hermanos, delante de sus ojos.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/generocidio1.htm
De todas las atrocidades que la gente de ambos lados cometen durante una guerra, una de las que más me ha impresionado fue la de los campos de violación durante la guerra de Bosnia Herzegovina. Mujeres fueron apresadas y violadas repetidamente hasta quedar embarazadas y luego echadas a la calle. ¿La intención? Destruir la pureza étnica de la victima con un hijo de sangre mestiza. Cómo si estuvieran cruzando perros con gatos y tanto la victima y el victimario no pertenecieran a la misma especie. La primera vez que leí esta noticia, trabajaba de traductora para una casa editorial de revistas y libros y mi misión era pasar tan terrible historia al castellano. Por supuesto que lloré. Pero desde entonces no me he dejado de preguntar, ¿qué pasa en la mente de las personas cuando cometen crímenes cómo este? ¿Por qué el violador no ve en la mujer violada y herida a su madre, esposa o hija? ¿Por qué le es indiferente la suerte de su propia prole? Aún no tengo una respuesta satisfactoria pero si algunas sospechas que trataré pronto. Mientras tanto, quiero compartir con ustedes el poema que en ese entonces me inspiró el dolor de mis hermanas.
No Fueron los Vampiros
K. de Barratt
No fueron los vampiros, María,
Los que hicieron nidos sobre tu vientre,
Ni los que empañaron tu mirada
Con manchas de inquina, ensuciándote
Con su siemente, su rabia y destrucción.
No fueron los vampiros
Los que te hicieron cuna
A fuerzas de palizas,
Rompiéndote el cuerpo con hijos
Renegados desde la concepción.
No fue Drácula.
Ni la bruja malvada al otro lado del puente.
Fueron los engendros del odio y la sangre,
Los hijos del Adolfo que por ti, María,
cantando por la calle, una vez más, vienen.
