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Saturday, 3 July 2010

Oro


Leyendo sobre las escuelas antigua de los misterios, me tope con la figura del alquimista, el que supuestamente estaba buscando la manera de transforma a todos los metales en el metal puro del oro. Al parecer la busquedad no era solo fisica, si no espiritual, y eso me confundio un poco, hasta hoy, en que tuve un momento satori mientras me duchaba. A ver si logro poner en orden las ideas que me llegaron en ese momento.

Supongamos que encuentras una pepita rustica de oro. Si fueras a resumir en una palabra lo que encontraste, dirias: oro.

Digamos que esa pepita es transformada en una cadena de oro. Si lo resumieras en una palabra, dirias que es oro.

Vamos a poner que la cadena es vendida y refundida para convertirse en un lamina que sera insertada en una nave espacial. De nuevo, si solo usaras una palabra para describirla, dirias que es oro.

Pongamos que la nave cae de nuevo a la tierra y se rompe en mil pedazo, incluyendo por supuesto, la lamina. Si buscara la esencia de las particulas regadas por tadas partes que provenian de la lamina, dirias que son oro.

Durante nuestro andar por la vida, pasamos por muchos cambios: de bebes, a chicos, a adultos, a viejos; de gordos a flacos o flacos a gordos; de estudiantes, a trabajadores; de hijos a padres a abuelos; de solitarios a amantes a divorciados a viudos; de amigos a enemigos; de sanos a enfermos, a sanos de nuevo con suerte; de ricos a pobre o vise versa; de felices a infelices; furiosos a magnaminos; de engreidos a humildes o quizas lo contrario. Es decir, de pepita pasamos a cadena a lamina a particula. Pero hay una parte que es inmutable a todo, la esencia de lo que somos, que como el oro, no deja de ser lo que es por los cambio por los que atraviesa. Esas cambios son como vestidos para esa esencia y como los vestidos, los cuidamos, los exibimos, los reparamos y luego llega el dia en que comprendemos que nos quedan demasiado chicos o estan demasiados desgastados para sernos de utilidad. Y sencillamente cambiamos la vestimente pora algo mas apropiado. Todavia no conozco a nadie que llore a moco tendido por un vestido viejo. Porque llorar o sufrir por lo que tenemos que dejar en el camino?

Nosotros no somos ni la tristeza ni la alegria, ni la enfermedad ni la salud, ni la persecucion ni la libertad. No somos ni lo que poseemos ni lo que deseamos. No somos ni lo que amamos ni los que nos aman. Todo eso nos malea y nos amolda, en apariencia, por cierto tiempo, largo o corto, pero no son el Yo eterno que es nuestro verdadero ser. Ni la pepita, ni la cadena, ni la lamina ni las particulas son el oro; son formas que este adapta de acuerdo a las circumstancias. La esencia del oro se mantiene inmune y eterna, no importa lo que ocurra.

Cuando somos chicos, nuestras mamas nos ensenan a cuidar, disfrutar y apreciar nuestros vestido, y eso esta bien: pero ellas son tambien las primeras en comprarnos algo nuevo (a veces menos atractivo - en ocasiones algo francamento feo pero con utilidad) segun la etapa por la que estemos pasando o el tamano que estemos adquiriendo. En ocasiones el vestido se nos cae a pedazos de lo viejo y en ocasiones nos los quitamos con premura porque hay algo mal con el. Creo que algo parecido es la experiencia humana por esta tierra. Y siempre que recordemos que no somos ni lo que aparentamos, ni lo que sentimos, ni lo que tenemos o dejemos de tener, podemos disfurtar de nuestros vestidos humanos y a aprender a quitarnos rapido el que no nos favorece y despedir con dulzura al que nos dio satisfaccion, pero que ya no nos queda.

Todos somos oro. Pero esta en cada alquimista descubrir exactamente de que temple esta echo y cual es la sustancia que no se mueve, que no cambia, que no muere y que es la "verdad verdadera" de su ser.

Saturday, 12 December 2009

El Pollito y El Gran Cambio


“La voz del pueblo es la voz de Dios”, dicen por ahí y aunque yo no comparto un cien por ciento este pensamiento, si creo que hay mucha verdad en algunos dichos populares, como, por ejemplo, “El Pez Muere Por La Boca”. Hace poco publique un escrito sobre el 2012 y las profecías sobre el fin del mundo. Y luego, hace un par de días, me pasó algo al estilo de Chicken Liken, o el pollito que le cayó el cielo sobre la cabeza. Para los que no recuerdan esta historia, a un pollito le cae un pedazo de tejado sobre la testa, y, joven al fin, pensó que era parte del firmamento y que el mundo se estaba acabando y todos los animales de la granja se unieron a su histeria, hasta que uno (el conejo, creo) los hizo pensar y descifró lo que había ocurrido. En la versión Disney, han pasado algunos años del hecho, el pollito es el hazme reír del pueblo y eventualmente resulta que tenia razón, de cierta manera. Unos extraterrestre habían visitado la tierra en una maquina que crea ilusiones ópticas y lo que Chicken Licken pensó que era el cielo fue un pedazo de nave.

Pues algo parecido me pasó hace unos cuatro días. Saliendo del gimnasio al mediodía, por alguna razón mire hacia arriba y ahí, en el cielo, había dos soles. Ahora, esto no fue como cuando se ve a la luna en pleno día: este era un sol refulgente, más pequeño que el sol original, con una sombra rojiza a un lado. Tampoco fue un efecto de mi mente, porque lo vi por unos buenos cinco minutos, mientras rodábamos en el carro hacia al apartamento. Yo le decía a Martin que parara el auto y viera la cuestión y él, hombre al fin, me salió con una de lógica, que si el carro y el trafico y la posibilidad de un choque. Así que cuando por fin llegamos a nuestro estacionamiento, ya los edificios nos bloqueaban la vista.

En el fondo de mi mente algo me decía que yo había leído algo sobre dos soles, pero no recordaba qué. Por tanto me metí en internet y claro, me salió de todo: desde una vidente que cuando se comunica con la virgen todo el mundo ve dos soles hasta el planeta X, que según las profecías sumerias, visita a la tierra cada 3400 años y crea desastres naturales. Pero peor fue cuando visité Youtube y vi imágenes exactas a las que yo había visto.

Lo cierto es que pasé dos días pegada a la computadora, leyendo sitios a favor de un fin de mundo para el 2012 y los que estaban en contra; viendo diferentes imágenes de los dos soles; y tratando de decidir si lo lo que necesiaba era un psiquiatra o comenzar a entrenarme como Sara Connor en Terminator 2. Afortunadamente, leyendo los comentarios en uno de los sitios de Youtube, alguien comento que la imagen de los dos soles era en realidad un parhelio o sundog (Perro del sol). Así que rauda y veloz abrí una ventana y me metí a wiki pedía. Resulta que un parhelio es un reflejo del sol que ocurre cuando hay cristales de hielo en el aire que tienen forma hexagonal y se encuentran a 22 grados del sol. Estos cristales actúan como un espejo y reflejan una versión mas pequeña del astro rey y a veces ocurre uno a cada lado, dando la impresión que hay tres soles en el cielo.

Después del alivio, vino la reflexión. Una de las cosas que me llamó la atención de los sitios que buscaban demostrar que la profecía del 2012 no tenia gran base, fue que todos, al final, admitían que estamos viviendo un momento de grandes cambios, no solo climatológicos, si no políticos, económicos y culturales y que probablemente deberíamos prepararnos de maneras practicas. Entre las recomendaciones estaba tener suficientes víveres en la casa para poder sobrevivir al menos un mes. Aunque a primera vista parezca medio exagerado, basta ver ejemplos como los de aquí en Inglaterra, con las inundaciones de Cumbria. Con la caída de los puentes, la gente quedó aislada y al cuarto día hubo que mandar comida por helicóptero. Ahora, el gobierno ingles es mas o menos confiable, pero ¿podemos decir lo mismo de todos los gobiernos? A veces el problema es tan grande que algunos gobiernos sencillamente no se dan abasto; otras veces el gobierno es ineficaz y a menudo hay una combinación de ambos casos. Quizás este llegando la hora de ser responsables por nosotros mismos.

Esto me lleva a otras ideas. Algunas las expuse en el primer escrito pero vamos a ahondar un poco. Empecemos con el consumismo. El hecho es que, por diversos factores, la comida y las cosas van a costar más cada año. Aquí el gobierno ha instalado una campaña contra el malgasto de comida (un poco como aquella de los 80 en Venezuela, donde nos decían como hacer tortitas con el arroz sobrante de la comida anterior); la gente con patios y jardines están comenzando a guardar el agua de lluvia para poder usarla en verano, cuando muchas veces prohíben usar el agua de chorro para regar las matas; la crisis económica ha hecho que muchos vean a las tienda de caridad como un lugar “chic” para encontrar “vintage” o ropa retro. Viendo videos de Estados Unidos, he descubierto que mucha gente ha comenzado a desempolvar técnicas de conservación de alimentos más allá de la refrigeración. De la misma manera, se esta poniendo de moda cosas como tejer y coser (hay kits para niña de lo más cuchi) y hacer pan. Y ni hablar de la idea de cultivar tus propios vegetales, no solo como alimento si no como medicina –algo que pienso que los venezolanos deberías a comenzar a pensar seriamente.

Otro punto que mucha gente, creyente del fin del mundo o no, hace hincapié es en la necesidad de crear redes de apoyo locales. Muchos, particularmente si vivimos en ciudades, nos hemos ido aislando y aunque tengamos amigos, no hemos hecho planes de contingencia, algo así como “si llego tarde quien me puede recoger a los niños” o “si la vecina de 80 años se enferma quien le va a meter la mano”. Si hay un problema climatológico, ¿hay un punto de reunión en donde vecinos y familia se puedan encontrar para asegurarse que todos están bien? En los 80s conocí a una señora que tenía una especie de club con sus amigas y entre todas literalmente compraban una vaca: hablaban con un criador o iban a un matadero y se dividían los cortes entre ellas y les salía más económicos que ir a la carnicería. Igualmente hacían compras al mayor juntas y ahorraban mucho dinero. Esto, pienso seria una buena idea para todos, al igual (y esto no va a ser fácil) como sencillamente comer menos. Las personas del siglo 21nos hemos acostumbrado ha abrir la nevera y sacar comida en cualquier momento. Y estemos claros (y lo digo al estilo mea culpa), no necesitamos la mitad de lo que nos metemos a la boca.

En cierta forma es regresar a esa época, quizás de nuestra niñez o la de nuestros padres, en que se tenia lo suficiente con uno que otro lujo, pero no se daba por sentado que siempre íbamos a tener lo que queríamos: en que la ropa, zapatos, juguetes nuevos se compraban en diciembre y duraban todo el año; en que los vecinos y las familias se cuidaban los unos a los otros y se brindaban apoyo moral y practico. En que los vestidos no se botaban a las primeras de cambio, si no que se remodelaban o zurcían o se hacían en casa o se pasaban, sin grandes traumas, de una persona a otra.

Nos guste o no (y sugiero que aprendamos a que nos guste), vamos para un mundo que nos va a exigir frugalidad en ciertos aspectos; autosuficiencia en otros. Para el común de los mortales, es bastante probable que el mañana vea el triunfo de la bicicleta, no del carro volador al estilo de los Supersónicos. Que regresemos al fastidio de llevar la botella vacía de Pepsi para comprar una nueva- y probablemente la de aceite, leche y pare usted de contar; que sin llegar a los extremos de Sara Connor, tengamos que adquirir ciertas habilidades de supervivencia, desde distinguir los frutos salvajes comestibles de los venenosos a recordar para que es que se usa la hoja de llantén. Quizás en el futuro la moneda de cambio no sea el dólar ni el euro, si no semillas y regresemos a la tradición de familias extendidas viviendo en una misma casa. Y esto me trae a una última idea, para cerrar esta reflexión.

Donde quiera que mires en las profesáis para el 2012, hay algo que se repite una y otra vez: la necesidad de crecer en la ética, la espiritualidad y el amor. Sin meternos en ideas esotéricas ni filosóficas, se puede ver, de manera practica, la necesidad de esto. Si vamos a tener que abandonar mucho de nuesta comodida material, vamos a necesitar de algo que lo compense; si vamos a tener que estar mas en contacto con familia y otras personas, es mejor hacerlo desde el amor y la harmonia; si en serio vamos a vivir en un mundo convulsionado, nuestra ética tiene que estar por sobre miedos, pasiones y ambiciones, porque solo así podernos defender nuestra humanidad; si nos vamos a enfrentar a desastres naturales, económicos y/o políticos, necesitamos de la fortaleza que solo la espiritualidad ofrece. Y como decía el curita de Radio Rochela, tenemos que hacerlo todo con “Amooooooor”

Monday, 30 November 2009

Lecciones No Ortodoxas que Nos Dan Maria, Jose, La Mula y el Buey


Debo confesar que jamás he sido muy Marianista que se diga: ni como católica, ni como cuasi evangélica, ni como estudiante de la espiritualidad. Las apariciones de la Virgen me parecen interesantes y debatibles, como cualquier fenómeno “para-normal” y tengo varias teorías sociológicas de el porqué del afecto que la gente le tiene a la “virgencita”. Personalmente pienso que tanto los católicos como los protestantes han perdido una oportunidad de oro en lo referente a María. Los primeros, al quitarle su humanidad con la idea de la eterna virginidad, la sacaraon de la tierra y le negaron a miles de mujeres un objeto no solo de veneración, si no también de identificación, porque la única forma de ser como María es dejando de ser mujer. Y los segundos, al insistir que María es solo otra mujer, una pecadora más cómo el resto de nosotras, no han visto la lección espiritual que la dama de Galilea ofrece.

Lo primero que me impresionó de María al leer su historia en la Biblia fue su uso de la razón en medio de una experiencia extraordinaria. La muchacha está clara en que no es muy normal que alguien quede embarazada si no “ha conocido varón”. Pero creo que la grandeza de la historia de María radica en que nada pasa hasta que ella acepta. El Ángel no le dice “Alégrate María, porque tienes en tu vientre al hijo de Dios.” El Ángel propone, ella considera, ella acepta y después de dicha aceptación es que aparece el Espíritu Santo. Y es a partir de ahí que comienza, para mí, la lección no ortodoxa que nos da la figura de María.

María representa a mí ver la manera en que nos relacionamos con la Divinidad, con la Inspiración, con el Yo Superior o como quiera que deseemos identificar a eso que es más grande que nosotros. Pero para sacar la lección del contexto religioso, vamos a designarlo como Inspiración. La Inspiración de una idea, de un sueño, de una esperanza, de una teoría, de una loquera, normalmente llega como el Ángel Gabriel: cuando uno esta de lo más tranquila, sin meterse con nadie, en la cotidianidad. La idea -que por lo general parece inverosímil- nos agarra de sorpresa y lo primero que vemos es el obstáculo (no he conocido varón). Ahora, podemos quedarnos con esta negación o podemos aceptar el regalo de la Inspiración, con todo lo que ello implica. Normalmente las buenas ideas siempre vienen acompañadas de riesgos: físicos, morales, económicos, emocionales. María no estaba al cabo de saber que iba a decir José. En su mundo las madres solteras no existían, porque eran apedreadas hasta morir por la comunidad para lavar con sangre su pecado contra Dios. Sin embargo ella confió en la Inspiración. El germen de la idea, sueño, misión, esperanza es tan promisorio, que vale la pena arriesgarlo todo por el.

Y ahora entra José en la escena. El pobre está confundido y escucha la historia con natural escepticismo. Sin embargo, la Inspiración también lo toca, aunque de manera mas sutil (después de todo, fue solo un sueño). Y he aquí otra gran lección: para que cualquier idea se cumpla se necesita un ser inspirado y un ser dispuesto a seguir a la inspiración del primero y prestarle solidaridad. Todos los grandes artistas, pensadores y científicos de la historia han tenido a su José, al ayudante que los apoya física, monetaria o emocionalmente. El mismo Jesús pudo predicar sin grandes problemas materiales gracias a la contribución económica de varias damas. Hace poco estaba viendo un DVD sobe Edison con Rebecca y ahí me enteré de la gran contribución que le dieron dos ayudantes, un matemático y un hacedor de jarras de vidrio –de hecho, fue este ultimo el que se topó con la forma del bombillo común, lo que hizo posible que los demás elementos y cálculos produjeran al fin la luz. Y he aquí otra lección. Toda ayuda es significativa.

En la mitología del nacimiento de Jesús, encontramos la figura del burro y el buey. Aunque algunos encuentran simbología astrológica en estos animales (el buey representando a la era de Tauro, que la esta dando paso a la era de Piscis, representada por Jesús), yo le encuentro un significado más modesto, pero igualmente importante. En pleno invierno, los establos eran lugares cálidos, en parte porque estaban cerrados y en parte por el calor que emanaban los animales. Toda idea que se hace realidad se ha alimentado de un poquito del calor de otros, grandes y pequeños: del apoyo del amigo, de la generosidad de la vecina, de las monedas aportadas por la abuela, de las dulces lamidas del perrito que reconfortan en momentos de frustración. El buey,la mula,las ovejas, todos estos son animales que forman parte de nuestras vidas, que quizás no entienden la grandeza de nuestra visión, pero que por su propia existencia nos brindan apoyo y calor en los días de fríos. Como nuestras familias y amigos. Como la raza humana entera cada vez que permite que la Divinidad actué a través de sus pequeños actos de bondad.

Y luego regresamos de nuevo a María. Particularmente detesto esos nacimientos que la muestran, recién parida, arrodillada ante el pesebre. María tuvo que estar acostada, cálida tras una manta, con su bebé en los brazos. ¿Qué clase de madre deja a su hijito en un montón de paja para adorarlo como si fuera un ídolo de piedra, por muy hijo de Dios que sea? Precisamente porque este es el hijo de Dios, la representación del Amor hecha carne, este bebe solo puede encontrar placidez en la los brazos de su madre. Lo mas cercano que he llegado a comprender lo que significan las palabras “adorar” y “eternidad” fue al contemplar el rostro de mi hija, dormitando contra mi pecho, llenando la habitación, el mundo entero, con la sinfonía de su respiración acompasada, borrando los linderos de la existencia con la belleza de su carita de manzana, endulzando el aire con su aroma de caramelo, hasta que hubo un momento en que no supe donde comenzaba yo y donde terminaba ella o cuanto tiempo había pasado. Y si esas son las sensaciones que una simple chiquilla, hija de un padre súper humano, despiertan en un ser común y silvestre como yo, ¿qué quedara para la mamá del Niño Jesús?

Cuando un sueño cobra al fin vida –después de sudar y soplar y pujar- lo primero que se siente es una grana paz y satisfacción: María con su hijo en brazos. Pero luego la Inspiración nos recuerda algo a veces difícil de aceptar, pero no por ello no menos cierto. Nuestros sueños no son nuestros. Una visión que sea realmente valiosa escapa de nuestra esfera y se hace universal. Los proyectos, como los niños, se van poco a poco de nuestras manos, crecen, se extienden y se convierten en la herencia de muchos, a veces de todos. Y como toda madre aprende, tarde a temprano, a los hijos debemos dejarlos ir. El que se aferra a una visión eventualmente la estrangula. Yo no se si María sabia desde el principio lo que le esperaba a Jesús. Solo se que aprendió a quedarse en las sombras y dejarlo brillar, a estar detrás de bastidores y ver como otros se disputaban su afecto y sabiduría. Edison probablemente no imaginó lo que su dominio de la electricidad causaría (aunque con un genio como él nunca se sabe); pero esos logros, aunque inspirados por su creación, se dieron gracias a que otros tuvieron la libertad para manipular, experimentar, variar y mejorar lo que, en un principio, fue uno de las mejores ideas e inventos mas importantes del mundo moderno.

Y luego, por supuesto, llega la crucifixión.

Esa es la ultima lección que nos da María. La Inspiración ciertamente tocó a Miguel Ángel cuando éste esculpió a La Pieta y talló el rostro de María no solo más joven que el de su hijo, si no sereno. María sostiene a su hijo como en el principio, en el establo de Belén. En su rostro no hay dolor, ni rabia, ni confusión. Tristeza, quizás, pero también sabiduría. Ella sabe que Jesús no es ese cuerpo inerte. Independientemente de cómo se vea la idea de la resurrección, hay algo en esa estatua que dice que ella sabe que él vive, de otra forma, en corazones, mentes, en otra dimensión quizás, en el seno de Abraham, en el cielo de que él tanto hablaba. Su hijo vive en el amor que inspiró y en la forma en que cambió la vida de otros –y la de ella. Llega un momento en que nuestra idea, hecha realidad, finaliza su ciclo y hay que dejarla ir. Quizás en doscientos años la gente se ilumine con el poder de las luciérnagas y vean el invento de Edison como una curiosidad científica o, probablemente, le reconozcan el valor que tuvo en la vida de los humanos por mucho tiempo y como a su vez inspiró a una nueva tecnología. Pero eso no cambiará la historia de Edison, el hombre. Eso no cambiará su pasión y su logro. No importa el resultado último de nuestros sueños, su poder y su valor radican en la forma en que nos mueven, nos llenan de vida, de fortaleza, de alegría, de sabiduría.

¿Habría María dicho que no al ángel de saber toda la historia? Mi apuesta es que no. Porque en la gran balanza de la vida, el peso del sufrimiento es mínimo comparado contra el peso del amor. Como dice el viejo cliché: prefiero morir mañana que vivir la eternidad sin haberte conocido. Ese es el poder que tienen nuestros sueños, nuestras visiones, nuestras esperanzas. Es en ellos que encontramos el valor para ser realmente humanos: para arriesgarnos a crecer y a crear y hacer nuestra parte paratransformar este en un mundo mejor. Y esa, más que cualquier idea medieval de pureza, o milagro contemporáneo de aparición es para mí la gran lección y el gran regalo que la historia de María otorga a la humanidad

Tuesday, 26 May 2009

Lecciones del Enemigo


Hay una frase en el libro del Tao, que dependiendo de la traducción, dice más o menos así: el maestro enseña sin enseñar. La primera vez que la leí pensé a que se refería a que hay personas que viven una vida ejemplar y aunque su propósito no sea ser guía de nadie en particular, muchos, al observar el estilo de vida que llevan y los beneficios que de dicha vida derivan, se sienten inspirados a emularlos. Y quizás esto sea en parte lo que el Tao trata de decir. Pero leyendo La Matriz Divina de Gregg Bradden, se me ocurrió otra interpretación que bien puede complementar la anterior.

Pocas veces al pensar en las personas que nos defraudan, o nos hacen daño, pensamos en ellos de manera positiva. Pero deberíamos, porque ellos también son nuestros maestros. El que actúa de manera negativa hacia nosotros, nuestros seres queridos, la humanidad o el planeta en general, nos brindan, si vemos con cuidado, varias lecciones a diferentes niveles. La primera es la del ejemplo. Parece obvia, pero en mi experiencia, mucha gente no lo ve, así que terminan actuando igual de mal que las personas a las que critican. Si regresamos a la mentalidad de la niñez, en la que se busca mas justicia que revancha, la lección del ejemplo es muy valiosa. Pocos queremos ser realmente la bruja mala del cuento, sobre todo cuando vemos la manera en que sus acciones lastiman a los demás.

La segunda lección que podemos obtener es de auto-conocimiento, Si dejamos de juzgar por un momento y de pensar que somos mejores que el nos hace mal, podemos preguntarnos cuan diferentes en realidad somos. En otras circunstancias, ¿no actuaríamos cómo esa persona? Y lo que la persona hace, lo que nos hiere, ¿es algo realmente malo o una proyección que hacemos, de rasgos en nosotros que despreciamos pero no nos atrevemos a confesar, ni siquiera a nosotros mismos? ¿Nos duele el que otro se ria y nos llame gordos o nos duele el que nosotros mismos tenemos en baja estima a los gordos, aunque sepamos de primera mano que los kilos de mas no le restan bondad al alma ni neuronas al cerebro? O quizás lo que nos molesta es que, al llamarnos gordos, nos recuerda que no hemos llevado a acabo todos los planes que en algún momento nos planteamos para rebajar. ¿Por qué habría de herirnos el que alguien no llame lo que somos, sea gordo, flaco, negro, pelirrojo, pobre, burgués, si no es porque nosotros mismo le hemos puesto una etiqueta negativa a esos adjetivos? Si nos dejamos de alimentar de la rabia inicial y nos detenemos a reflexionar en las razones para nuestro malestar, es mucho lo que podemos aprender de nosotros mismos y de lo que debemos mejorar para llevar una vida plena.

La tercera lección es espiritual. Ya antes he hablado de las virtudes del perdón y como este nos libera de las cadenas del odio. Pero los que nos lastimas también pueden brindarnos lecciones en misericordia y agradecimiento. El Maestro Yoda, en Guerras de las Galaxias, dijo que del miedo nace todo lo negativo que conocemos: rabia, egoísmo, crueldad. Si lo vemos así, comprendemos que todo Lobo Feroz no es más que un cachorro asustado que perdió el control de si mismo en las manos del miedo. ¿Y se puede odiar realmente a un perrito con miedo? Quizás igualmente haya que entrenarlo, mandarlo a otra familia con la que haya mas empatia, e incluso mandarlo a la perrera municipal, pero no impulsados por el odio, si no por la misericordia, porque si este cachorro no puede ser entrenado ni reinsertado en nuestras vidas o en alguna parte de la comunidad, entonces lo mejor es ponerlo en un lugar en donde no haga ni se haga mas daño. Si hacemos todo lo anterior movidos por la venganza, lo más probable es que se nos pase la mano en la corrección o solución y nuevos miedos y odios continuaran la cadena del sufrimiento.

Si los que nos hieren son nuestros maestros, entonces también es necesario estar agradecidos por su paso en nuestras vidas. Ellos son cómo los choques eléctricos que guían al ratón blanco fuera del laberinto del científico. Probablemente nunca podremos verlos como amigos.Pero si debemos bendecirlos, desearles lo mejor y dejarlos partir de nuestras vidas en paz. Quizás esto no nos sea posible de manera inmediata, pero debe ser una meta en nuestra existencia, no solo porque el amor genera amor y la paz genera paz y el bendecir a nuestros dragones nos ayuda crecer como seres humanos y a transformarlos en lagartijas, sino porque el hacerlo nos devuelve el poder que otorgamos a terceros cada vez que sus acciones nos ponen en contacto con nuestra propia oscuridad